3 de julio de 2026

Puente Transbordador Nicolás Avellaneda: el gigante de hierro que une La Boca con el Riachuelo

Inaugurado en 1914, el histórico transbordador volvió a funcionar con fines turísticos y hoy permite cruzar entre ambas orillas cada 30 minutos.

📍 Un emblema de La Boca frente al Riachuelo

El Puente Transbordador Nicolás Avellaneda es una de las postales más reconocidas de La Boca. Su enorme estructura de hierro se levanta sobre el Riachuelo desde 1914 y forma parte del paisaje portuario del barrio junto a los conventillos, las calles adoquinadas y las construcciones vinculadas a la actividad industrial de la zona.

A comienzos del siglo XX, La Boca era uno de los sectores más activos de la Ciudad por el movimiento comercial e industrial de ambas márgenes del río Matanza-Riachuelo. En ese entorno funcionaban fábricas, frigoríficos y astilleros, mientras embarcaciones y trabajadores circulaban de manera permanente.

En 1908, la empresa Ferrocarril del Sud fue autorizada a construir un puente transbordador para conectar el barrio con la Isla Maciel, en el municipio bonaerense de Avellaneda. El costo de la obra fue asumido íntegramente por la provincia de Buenos Aires.

La estructura fue fabricada en Inglaterra y enviada en barco a Buenos Aires para su ensamblaje. Los cimientos de las torres fueron producidos en el país y se encuentran sumergidos a 24 metros de profundidad.

🚤 El cruce que cambió la vida cotidiana de los trabajadores

El puente fue inaugurado el sábado 30 de mayo de 1914, durante el gobierno de Roque Sáenz Peña. Recibió el nombre de Nicolás Avellaneda en homenaje al presidente de la República Argentina entre 1874 y 1880.

Hasta ese momento, quienes trabajaban del lado de Dock Sud, en la carbonera, los astilleros, la Usina CATE o el frigorífico ANGLO, debían cruzar ese tramo del Riachuelo en bote. Con la puesta en marcha del transbordador, pudieron pasar de una orilla a la otra a pie.

La barcaza colgante también permitió el cruce del tranvía, uno de los medios de transporte más utilizados en esa época. Ese sistema convirtió al puente en una pieza importante para la conexión cotidiana entre los dos lados del Riachuelo.

La estructura metálica fue proyectada mediante un cálculo conocido como sistema elástico. Como se utilizó hierro de baja resistencia, se adoptó un coeficiente de seguridad elevado y se aumentaron las dimensiones de los distintos elementos que forman el puente.

Ese criterio explica su tamaño desproporcionado frente a las viviendas y fábricas que lo rodeaban. Su sistema también incorporaba electrificación: contaba con dos motores de 50 HP, uno como motor principal y otro de respaldo.

De la desactivación a un nuevo uso turístico

En 1940 se construyó, a pocos metros, el puente homónimo con mecanismo levadizo. Esa estructura permite dejar una luz de 43 metros respecto de la cota cero del Riachuelo para el paso de embarcaciones.

Durante las dos décadas siguientes, el transbordador realizó cada vez menos cruces hasta que en 1960 quedó obsoleto y fue desactivado. Años más tarde, en 1994, una orden de desarme puso en riesgo su permanencia.

Vecinos de La Boca y legisladores porteños intervinieron para evitar su desaparición, al considerar su valor patrimonial y emblemático para el barrio. Esa defensa permitió preservar una estructura que estuvo cerca de terminar convertida en chatarra.

Actualmente, el puente volvió a funcionar con fines turísticos. Se pone en marcha los viernes y sábados de 10 a 16 horas, salvo en caso de lluvia, vientos fuertes o tormenta eléctrica.

La barcaza tiene capacidad para transportar a 25 personas por viaje y parte desde cada orilla del Riachuelo cada 30 minutos. El Puente Transbordador Nicolás Avellaneda es hoy uno de los ocho puentes de este tipo que continúan en pie en el mundo.