Advierten por grupos de WhatsApp que promueven conductas dañinas entre adolescentes
Estos espacios pueden impulsar ayunos extremos, trastornos alimentarios, autolesiones y otras prácticas peligrosas que afectan la salud física y emocional.
Contenidos que pueden generar daño y dependencia
Grupos creados en WhatsApp y otras plataformas digitales pueden transformarse en espacios donde se promueven trastornos de la conducta alimentaria, retos nocivos y comportamientos autolesivos entre adolescentes.
Las dinámicas dentro de estas comunidades pueden generar dependencia emocional, aislamiento y consecuencias graves para la salud física y psicológica.
El riesgo no se limita a una sola aplicación. Situaciones similares también pueden aparecer en Telegram, Instagram, TikTok y X.
Una búsqueda de compañía que terminó en riesgo
Uno de los casos difundidos corresponde a una adolescente de 14 años que ingresó a un grupo de WhatsApp buscando acompañamiento.
Dentro de ese espacio comenzó a recibir mensajes que la alentaban a dejar de comer, ocultar sus hábitos y castigarse cuando no cumplía las reglas impuestas por el grupo.
La adolescente logró pedir ayuda, abandonar esas comunidades y cerrar sus redes sociales debido a la aparición constante de contenidos sobre dietas extremas y trastornos alimentarios.
Cómo se organizan estos grupos
Los grupos suelen cambiar de nombre con frecuencia para evitar ser detectados o denunciados.
También difunden enlaces mediante otras redes sociales con el objetivo de captar nuevos integrantes, especialmente jóvenes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
En algunos casos establecen reglas estrictas de participación, como enviar fotografías, informar qué comieron o demostrar el cumplimiento de ayunos.
Los mensajes pueden enseñar a ocultar estas conductas frente a las familias y presentar el castigo como una respuesta ante cualquier incumplimiento.
Ayunos, autolesiones y otros peligros
Entre las prácticas difundidas aparecen los ayunos prolongados, la restricción extrema de alimentos y otros hábitos que pueden perjudicar seriamente el organismo.
Las plataformas digitales también pueden utilizarse para viralizar retos peligrosos, contenido violento o autolesivo e información falsa.
A estos riesgos se suman el grooming, el ciberbullying y el acoso, que pueden ocurrir mediante perfiles desconocidos o incluso dentro de grupos aparentemente cerrados.
La exposición reiterada a este tipo de publicaciones puede normalizar conductas dañinas y dificultar que los adolescentes reconozcan el peligro.
Señales que los adultos deben observar
Los cambios repentinos en la alimentación, el aislamiento, la irritabilidad y el uso secreto o excesivo de dispositivos pueden requerir atención.
También resulta importante observar si el adolescente evita compartir lo que mira, elimina conversaciones con frecuencia o muestra angustia después de conectarse.
La supervisión no debe limitarse al control técnico. La comunicación abierta permite que niñas, niños y adolescentes puedan contar lo que sucede sin temor a ser castigados.
Cómo acompañar y prevenir
Los adultos responsables pueden conversar sobre los riesgos de internet, acompañar la actividad digital e identificar cambios de conducta que antes no estaban presentes.
También es importante conocer las aplicaciones que utilizan los más chicos y comprender que muchas veces recurren a las redes para buscar respuestas, apoyo o información.
Ante la sospecha de un trastorno alimentario, autolesiones o cualquier otra conducta de riesgo, se recomienda buscar ayuda profesional y evitar minimizar la situación.
Para realizar consultas o informar contenidos peligrosos se encuentra disponible el correo ciberseguridad@ba-csirt.gob.ar y los mensajes privados en las redes oficiales.
