Las escuelas porteñas suman talleres para prevenir trastornos alimentarios

Las escuelas porteñas suman talleres para prevenir trastornos alimentarios

La propuesta está dirigida a estudiantes de los últimos años de primaria y de todo el nivel secundario, con contenidos adaptados según la edad.

Una iniciativa preventiva dentro de las escuelas

El Ministerio de Educación de la Ciudad puso en marcha una serie de talleres para promover hábitos saludables y prevenir los Trastornos de la Conducta Alimentaria entre estudiantes.

La propuesta alcanza a alumnos de 6.º y 7.º grado de primaria y de 1.º a 5.º año de secundaria, tanto de establecimientos estatales como privados.

La iniciativa responde al interés creciente de las instituciones educativas por trabajar esta problemática y al aumento de casos detectados dentro del ámbito escolar.

Una relación más saludable con el cuerpo y la comida

Los encuentros están a cargo de nutricionistas de la Dirección General de Servicios a las Escuelas.

Durante las actividades se busca que los estudiantes reflexionen sobre la relación que construyen con su cuerpo, la alimentación y la imagen personal.

También se trabajan los estereotipos de belleza y la influencia que pueden tener sobre la percepción corporal y la autoestima.

Redes sociales y modelos de belleza

Uno de los ejes de los talleres es el uso responsable de las redes sociales y la necesidad de desarrollar una mirada crítica frente a los contenidos que circulan en los entornos digitales.

La propuesta busca que los jóvenes puedan reconocer modelos de belleza impuestos y comprender cómo esas representaciones pueden afectar la forma en que se ven a sí mismos.

El abordaje incluye además contenidos vinculados con la comensalidad y la importancia de compartir los momentos de alimentación en un entorno cuidado.

Actividad física desde una mirada recreativa

Los talleres también incorporan la actividad física como una práctica relacionada con el bienestar, el disfrute y la recreación.

El objetivo es evitar enfoques centrados exclusivamente en la apariencia corporal y promover una relación más equilibrada con el movimiento.

De esta manera, la prevención se trabaja desde una perspectiva amplia que incluye hábitos, emociones, vínculos y consumos digitales.

Contenidos adaptados a cada etapa

La propuesta cuenta con dos versiones diferenciadas según la edad de los participantes.

En primaria y primer año de secundaria, los encuentros se concentran en los cambios corporales propios de la pubertad.

Para los estudiantes de los años siguientes del nivel medio, el trabajo se orienta especialmente a la autoestima y al análisis crítico de los ideales de belleza.

Prevención sin imágenes de impacto

El enfoque evita utilizar imágenes impactantes o descripciones explícitas de síntomas.

Según el criterio aplicado en los talleres, ese tipo de recursos no demostró ser efectivo para prevenir los trastornos alimentarios.

En cambio, se priorizan el diálogo, la reflexión y la construcción de herramientas que permitan reconocer situaciones de riesgo de manera responsable.

Material para continuar el trabajo en el aula

Al finalizar cada encuentro, los docentes reciben materiales complementarios para seguir abordando la temática con sus estudiantes.

La continuidad dentro del aula busca sostener la prevención y darle un sentido pedagógico que no quede limitado a una sola actividad.

El programa apunta así a fortalecer el acompañamiento escolar y a generar espacios donde sea posible hablar sobre alimentación, cuerpo, autoestima y redes sociales de manera cuidada.