7 de abril de 2026

La Plaza Rubén Darío suma un espacio deportivo pensado para todos

Incorporaron un nuevo sector con foco en accesibilidad, movimiento y actividades para personas mayores

Una plaza que se adapta a cómo la usan los vecinos

La Plaza Rubén Darío, en pleno barrio de Recoleta, sumó un nuevo sector deportivo que cambia la forma en la que se vive este espacio verde.

La intervención buscó mejorar tanto la accesibilidad como las opciones de actividad física, con una mirada más amplia sobre quiénes usan la plaza todos los días.

Ubicada sobre la Avenida Presidente Figueroa Alcorta al 2300, entre Austria, Avenida del Libertador y Avenida Pueyrredón, la plaza ya era un punto de encuentro con identidad propia.

Con sus jardines, esculturas y espacios de descanso, siempre tuvo un perfil más tranquilo, aunque en los últimos años empezó a sumar actividades más vinculadas al movimiento.

Ese cambio en el uso fue clave para pensar esta renovación, que ahora busca acompañar mejor lo que pasa en el lugar día a día.

Un espacio renovado para moverse mejor

Antes de la obra, el sector ya contaba con senderos y postas de ejercicio, pero el desgaste y la falta de variedad hacían que quedara corto frente a las necesidades actuales.

Con la intervención, se construyó un nuevo solado de hormigón que ordena mejor la circulación y conecta de forma más clara los distintos caminos.

Además, se sumó un espacio deportivo con superficie de caucho, pensado para acompañar el uso intensivo y mejorar la seguridad al momento de hacer ejercicio.

El nuevo circuito incluye once estaciones diferentes, cada una orientada a un tipo de actividad física específica.

Hay opciones para trabajar movilidad articular, equilibrio, estiramiento asistido, fortalecimiento y coordinación, cubriendo distintos niveles de exigencia.

Los equipos fueron elegidos para permitir movimientos controlados y seguros, algo especialmente importante en espacios públicos abiertos.

“La idea es que cualquiera pueda moverse, sin importar la edad o el ritmo de cada uno”

Un foco claro en la inclusión y el uso real

Uno de los puntos centrales del proyecto fue pensar en personas mayores y usuarios con movilidad reducida, que muchas veces quedan afuera de este tipo de espacios.

Por eso, el diseño apunta a ejercicios accesibles, sin movimientos bruscos, y con equipamiento que acompaña distintas capacidades físicas.

La propuesta no se queda solo en el ejercicio, sino que también suma lugares para frenar, sentarse y compartir un rato.

Se incorporó mobiliario urbano accesible y cómodo, pensado para generar espacios de encuentro y descanso dentro del mismo sector.

Esto permite que la plaza no sea solo un lugar de paso o de actividad física, sino también un espacio para quedarse.

Más orden, misma esencia

A pesar de los cambios, la plaza mantiene su superficie total de 62.916 m², sin ampliaciones ni reducciones.

Lo que sí cambió es la distribución interna, con un mejor aprovechamiento de los espacios y una leve ampliación de las áreas destinadas a actividades.

Esto permite que convivan mejor los distintos usos, desde quienes buscan tranquilidad hasta quienes van a hacer ejercicio.

La intervención apunta a ordenar sin perder la identidad del lugar, respetando ese equilibrio entre lo cultural, lo recreativo y lo cotidiano.