Un control más simple y preciso: así cambia la prevención del cáncer de cuello uterino en la Ciudad
Ahora se puede hacer el Test de VPH y el PAP en una sola consulta, una medida que busca mejorar el acceso, detectar antes y evitar controles innecesarios en personas de 30 a 64 años.
Un cambio en la forma de hacerse los controles
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires volvió a poner el foco en una estrategia que busca hacer más fácil algo clave: controlarse a tiempo.
La medida apunta a reforzar el uso del Test de VPH dentro del sistema público y, sobre todo, a cambiar la experiencia de quienes se acercan a un hospital o centro de salud para hacerse estudios preventivos.
El dato más importante es que ahora se puede hacer una co-toma, es decir, el Test de VPH y el Papanicolau (PAP) en la misma consulta médica, sin necesidad de volver en otro momento para completar el control.
Esta forma de atención no solo simplifica el proceso, sino que también permite ordenar mejor los pasos a seguir según cada resultado, evitando consultas que antes eran necesarias.
La iniciativa se lleva adelante a través de la Coordinación de Salud Sexual, VIH, ITS y TBC, que viene trabajando en fortalecer la prevención dentro del sistema público de la Ciudad.
En este contexto, la incorporación del Test de VPH aparece como un paso importante para mejorar la forma en que se detecta y se sigue esta enfermedad en los controles habituales.
“La posibilidad de hacer ambos estudios en una sola consulta mejora el acceso y simplifica el seguimiento para quienes se controlan.”
Qué cambia con esta nueva estrategia
La propuesta está dirigida a personas de 30 a 64 años y se puede realizar de manera gratuita en hospitales generales y centros de salud de la Ciudad, conocidos como CeSAC.
Uno de los puntos centrales es que el Test de VPH tiene una alta precisión y permite detectar la presencia del virus antes de que aparezcan lesiones, lo que abre la puerta a actuar con más tiempo.
En la práctica, esto significa que muchas personas pueden saber antes si están en riesgo y, a partir de ahí, seguir un control más adecuado según cada caso.
Además, cuando el resultado del Test de VPH es negativo, el próximo control se realiza recién a los 5 años, lo que reduce la cantidad de consultas y simplifica el seguimiento.
Este punto no es menor, porque muchas veces la frecuencia de los controles puede ser una dificultad para sostener el cuidado en el tiempo.
Por otro lado, cuando el resultado es positivo, recién ahí se analiza el PAP y se deriva al equipo de patología cervical para hacer estudios complementarios o iniciar un tratamiento.
De esta manera, el sistema se vuelve más ordenado, ya que cada paso se define en función de un resultado concreto y no de manera general para todos los casos.
Cómo se organiza la prevención según la edad
Si bien esta estrategia apunta a un grupo específico, hay indicaciones distintas para otras edades que se mantienen sin cambios dentro del sistema de salud.
En personas de 15 a 29 años, el control periódico sigue siendo exclusivamente con el Papanicolau, sin incluir el Test de VPH dentro del esquema habitual.
Lo mismo ocurre a partir de los 65 años, donde también se continúa con el PAP como herramienta principal para el seguimiento preventivo.
Estas diferencias responden a cómo se comporta el virus en cada etapa de la vida y a cuáles son las herramientas más útiles en cada caso dentro de la prevención.
En conjunto, la estrategia busca ordenar el sistema de controles y facilitar que cada persona acceda al estudio que corresponde según su edad y situación.
Con este enfoque, la Ciudad de Buenos Aires apunta a avanzar hacia los objetivos planteados por la Organización Mundial de la Salud, que propone eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública.
La clave está en prevenir, detectar a tiempo y lograr que cada vez más personas puedan acceder a controles simples, claros y adaptados a su realidad.

