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Tevéz ataco a Guillermo y disparó una bronca interna en Boca

El fuego amigo que escupe Carlos Tevez sacude los resquebrajados cimientos de Boca. Esas palabras, que parecen disparos contra su propio bando, llegan justo en el momento en el que el equipo está en etapa de reconstrucción después de la peor decepción de su historia. También, en una etapa en la que el delantero de Fuerte Apache está en la mira por su rendimiento.

No bastó que Gustavo Alfaro, el nuevo técnico, lo respaldara después de un descolorido 2018. Tampoco, que lo pusiera en un pedestal. Carlitos eligió el día después del empate ante Newell’s para revolver el pasado y agitar el presente. Disparó contra Guillermo Barros Schelotto, hoy en Los Angeles Galaxy, y disparó la bronca de jugadores, hinchas y dirigentes. A nadie le gustó que el capitán haya salido a ventilar los trapitos xeneizes al sol. Mucho menos, cuando su juego es sombrío.

Tevez le apuntó a Barros Schelotto, habló de la competencia con Mauro Zárate y reveló que este podría ser el año de su retiro. En el día más agobiante del año, Carlitos subió la temperatura con frases bien calientes. Basta repasar algunas de ellas.

  • “Si Guillermo seguía, yo me iba. Por el bien del club, me callaba, sumaba para mis compañeros, eso hacía para sumar y no restar. Hubo muchas faltas de respeto, pero ya pasó, dejo de lado eso y me enfoco en salir de este momento”.
  • “Yo charlé con él, dejamos las cosas bien claras y ahí quedó. Siempre peleé por el puesto, nunca llegué tarde ni tuve rebeldía, cuando me tocó jugar diez o quince minutos nunca estuve con cara de orto (sic). Aguanté cosas que en otro club no hubiese tolerado porque amo a Boca”.
  • “Si ves un jugador que es ídolo en el club y vos traés a alguien para reemplazarlo y en el primer partido mandás a Tevez al banco, das una señal de que no te quieren. Yo sabía que trajo a Zárate para sacarme a mí”.
  • «Alfaro está tratando de devolverme esa alegría que uno necesita para volver a jugar al fútbol, volverse a sentir importante. Hace dos años que vengo tratando de ganar esa pelea interna que uno tiene y hacer lo posible para estar bien».
  • «Tuvimos muchas charlas con Guillermo, las cosas que tenía que decir se las dije en la cara».
  • «Creo que este año es el último. Es el último de mi contrato también, y creo que es el último como jugador».

Al margen de esta declaración de principios, Tevez dijo que Guillermo es “un buen técnico, más allá de sus modos” y elogió al ex delantero de Vélez: “Yo sabía como venía la mano. No me molestó para nada que venga Zárate. Sabemos qué clase de jugador es. Te sube un escalón más para que estés mas preparado”.

También admitió que todavía no puede superar la derrota con River en Madrid: «Si supiera cuando cierra la herida, lo diría. Pero no lo sé. El duelo no terminó, lo ves reflejado en algunos jugadores, todavía no se arranca. Debemos sacarnos de encima esa final que todavía duele».

Sin embargo, el efecto negativo de la entrevista que brindó, ya había generado un revuelo en las redes sociales y en el despacho de Nicolás Burdisso.

Al manager no le gustó que el principal referente del plantel haya salido a copar la escena. A los dirigentes, tampoco. “¿Con qué necesidad dice esto? Es un momento en el que hay que colaborar. No suma nada criticar a Guillermo ahora”, informo un alto dirigente.“Tiene que jugar, ganar y pedir perdón. La gente no quiere este puterío”, arremetió otro de los integrantes de la Comisión Directiva.

La relación entre Tevez y Guillermo siempre fue distante. Cuando Daniel Angelici repatrió al delantero que venía de jugar la final de la Champions con Juventus, en el banco se sentaba Rodolfo Arruabarrena. Cuando el Mellizo se hizo cargo tras la salida del Vasco, jugaba suelto en un 4-3-3. Más adelante, el técnico tuvo que cambiar el esquema fetiche (4-3-3) que tanto rédito le había dado en Lanús para armar otro (4-2-3-1) en el que encajara Carlitos. Cuando el jugador de Fuerte Apache decidió emigrar a China, Barros Schelotto tuvo que arreglárselas para suplir su ausencia. Y cuando decidió volver de su millonario exilio en Oriente, Angelici lo prefirió por encima de Ricardo Centurión. Entonces, Guillermo le dio más chances de “9” -una posición de la que siempre renegó- ante la lesión de Darío Benedetto. Pero a mitad de año pidió a Zárate, quien le ganó el puesto.

En el amistoso ante Unión y en la reanudación de la Superliga, Tevez dejó mucho qué desear. Y Zárate fue clave para el empate. Boca juega mejor sin Carlitos, que hace más ruido afuera que adentro de la cancha.

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