Pasaje Lanín: el rincón de Barracas convertido en una obra de arte a cielo abierto
Murales, mosaicos y azulejos transformaron las fachadas de decenas de viviendas en un corredor cultural que atrae a vecinos y turistas.
🎨 Tres cuadras llenas de color
Entre Brandsen al 2100 y avenida Suárez al 2001, una calle angosta de Barracas se diferencia del resto por las figuras abstractas, los mosaicos y los azulejos que cubren los frentes de sus casas.
Se trata del Pasaje Lanín, una intervención artística creada por Marino Santa María que convirtió un sector residencial del barrio en un paseo cultural a cielo abierto.
Las composiciones recorren alrededor de tres cuadras y se extienden sobre decenas de fachadas, cada una trabajada con formas, colores y diseños diferentes.
La transformación comenzó en el taller del artista
La historia comenzó durante la década de 1990, cuando Santa María decidió intervenir la fachada de su propio taller, ubicado en Lanín 33.
El resultado llamó la atención de los vecinos, que comenzaron a pedirle al artista que también trabajara sobre los frentes de sus viviendas.
Así nació un proyecto que dejó de ser individual y pasó a involucrar a toda la comunidad, hasta conformar uno de los corredores visuales más reconocibles de Barracas.
🏘️ Las casas se transformaron en lienzos
La primera etapa incluyó la pintura de 34 fachadas, inauguradas en 2001 con diseños que dialogaban con la arquitectura de cada vivienda.
En algunos casos, las obras resaltaron molduras y detalles propios de construcciones de comienzos del siglo XX.
En otros frentes, las figuras se desplegaron sobre superficies más sencillas, trepando por las paredes y rompiendo la rigidez de las líneas de los edificios.
Con el paso del tiempo, la intervención llegó a comprender cerca de 40 viviendas, consolidando una imagen común sin que cada fachada perdiera su identidad.
Del trabajo con pintura a los mosaicos
Mantener todas las obras pintadas hubiera requerido renovar los colores cada pocos años.
Para lograr una mayor duración, Santa María comenzó a reemplazar parte de las pinturas por mosaicos, venecitas y azulejos aplicados con la técnica del trencadís.
Ese proceso empezó alrededor de 2005 y permitió preservar los diseños frente al paso del tiempo y la exposición permanente al clima.
Las distintas texturas también aportaron nuevos reflejos y volúmenes, especialmente cuando las fachadas reciben la luz del día.
🤝 Una iniciativa que sumó apoyo institucional
El proyecto contó con la colaboración del Gobierno de la Ciudad, la UNESCO, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Fundación Banco Ciudad y distintas empresas.
Además de intervenir las viviendas, se realizaron mejoras en las veredas, el adoquinado y la iluminación del pasaje.
El cambio fue recibido por los habitantes con un pasacalle que resumía el impacto del proyecto: “Gracias por revivir Lanín”.
Patrimonio cultural de Barracas
La Legislatura porteña reconoció al pasaje como centro de interés cultural y patrimonial de Barracas.
La obra es valorada no sólo por sus dimensiones, sino también por haber surgido de la iniciativa de un artista profundamente ligado al barrio y transformarse luego en un proyecto colectivo.
Con el tiempo, Lanín se convirtió en escenario de actividades culturales, punto de encuentro para la comunidad y referencia para quienes recorren la zona.
📸 Un paseo buscado por vecinos y visitantes
Actualmente, el pasaje es fotografiado y recorrido por turistas de diferentes lugares, que encuentran allí una imagen distinta de Buenos Aires.
Aunque suele compararse con Caminito por el uso del color y su atractivo visual, Lanín posee una identidad propia construida sobre viviendas habitadas y una intervención que continúa evolucionando.
El recorrido permite conocer una parte de Barracas donde el arte, la memoria familiar y la participación vecinal se integran en las paredes de cada casa.
