IA en la escuela: qué datos conviene no compartir y cómo cuidar la privacidad
El uso de herramientas de inteligencia artificial crece entre niños, niñas y adolescentes. La clave está en aprovecharlas sin exponer contraseñas, chats, imágenes, direcciones u otra información sensible.
🏫 Cuando una tarea también puede revelar información personal
Una contraseña del aula virtual, una captura del chat del curso o una foto con información identificable pueden terminar dentro de una consulta a una herramienta de IA. Por eso, uno de los principales cuidados es no entregar información personal innecesaria para obtener ayuda con una tarea.
Estas herramientas ya se utilizan para investigar, resumir textos, preparar trabajos prácticos, resolver actividades o crear imágenes y presentaciones. En ese uso cotidiano, un pedido aparentemente simple puede incluir datos que conviene mantener privados, como el usuario y la contraseña del aula virtual.
También es importante evitar el envío de nombres completos, direcciones y teléfonos, así como fotos, boletines, tareas o conversaciones que puedan mostrar datos sensibles de estudiantes, docentes u otras personas.
⚠️ Qué puede pasar con los datos que se cargan
El material compartido con una plataforma puede aportar información sobre hábitos, rutinas, emociones o situaciones personales. Antes de cargar un archivo o copiar un mensaje, conviene revisar si realmente hace falta incluir esos datos para obtener la ayuda buscada.
Aunque las plataformas cuentan con políticas de privacidad, la información disponible no siempre permite saber con claridad qué datos se almacenan, cómo se utilizan o durante cuánto tiempo permanecen registrados. La fuente también advierte que puede existir incertidumbre sobre su eventual utilización para entrenar modelos.
Una recomendación concreta es revisar las configuraciones de privacidad y los términos y condiciones de cada servicio, además de conversar con niños, niñas y adolescentes sobre qué información puede compartirse y cuál debe mantenerse privada.
Cómo funciona la inteligencia artificial
La inteligencia artificial reúne tecnologías capaces de realizar tareas que habitualmente requieren capacidades humanas, como aprender de datos, reconocer patrones, comprender lenguaje o generar respuestas. Los sistemas trabajan con grandes cantidades de información para identificar relaciones y producir predicciones, decisiones o contenidos.
Entre sus principales áreas se encuentran el aprendizaje automático, que permite detectar patrones a partir de datos; el aprendizaje profundo, basado en redes neuronales; el procesamiento de lenguaje natural, utilizado en asistentes y chatbots; y la visión artificial, aplicada al análisis de imágenes y videos.
Estas tecnologías ya están presentes en aplicaciones de navegación, recomendaciones personalizadas, filtros de correo no deseado, asistentes virtuales, reconocimiento facial y herramientas generativas. Su presencia cotidiana hace más importante comprender tanto sus posibilidades como los cuidados necesarios al utilizarlas.
Acompañar el uso sin exponer de más
Para chicos y adolescentes, una regla práctica es separar el contenido necesario para una consulta de cualquier dato que pueda identificar a una persona. Una consigna escolar puede compartirse sin agregar credenciales, teléfonos, direcciones, conversaciones privadas o documentación personal.
El acompañamiento adulto puede enfocarse en enseñar buenas prácticas de privacidad digital: revisar antes de enviar, evitar archivos con datos sensibles y conocer las opciones de privacidad de la plataforma que se está utilizando.
El uso de IA en la escuela abre nuevas posibilidades para investigar, aprender y crear, pero también obliga a incorporar hábitos de cuidado. La herramienta puede ser útil sin necesidad de entregar información privada que no resulta indispensable para la tarea.
