Qué apareció en Casa Blaquier durante las excavaciones arqueológicas

Qué apareció en Casa Blaquier durante las excavaciones arqueológicas

Los trabajos en Defensa 163/77 buscan reconstruir las distintas etapas de ocupación del predio, donde ya se hallaron cerámicas, pipas, botones, restos óseos y una cámara abovedada.

🏛️ Un terreno ligado a los primeros años de Buenos Aires

En una de las habitaciones de la Casa Blaquier, en Defensa 163/77, una cámara rectangular abovedada comenzó a aportar rastros de la vida cotidiana acumulados durante distintas épocas. El inmueble forma parte del complejo del Museo de la Ciudad y actualmente es escenario de una investigación arqueológica sistemática.

El predio remonta sus antecedentes a la Segunda Fundación de Buenos Aires en 1580, cuando fue uno de los primeros solares otorgados a los pobladores. Allí, Alonso Escobar, designado regidor, levantó estructuras de adobe, madera y paja que no llegaron hasta el presente, aunque sus huellas pueden permanecer en los depósitos que hoy se estudian.

Con el paso del tiempo, el terreno integró propiedades de la Compañía de Jesús y luego pasó por manos de Lucía de Herrera y Esteban Villanueva. Ya en el siglo XIX, el lugar combinó viviendas, comercios y actividades productivas.

🔎 Qué encontraron los arqueólogos

Durante los primeros trabajos, el equipo de arqueólogos y paleontólogos identificó una cámara rectangular abovedada en una de las habitaciones, que permanecía sellada.

En los niveles iniciales de excavación aparecieron fragmentos de mayólica, cerámica vidriada, pipas de caolín, canicas, cuentas y botones. También se registraron restos óseos de aves y peces y otros huesos con marcas de sierra manual.

El conjunto sugiere un espacio de descarte asociado a un uso doméstico intenso. Esos materiales permiten investigar prácticas vinculadas con la alimentación, la producción y las rutinas de quienes ocuparon el lugar en diferentes períodos.

📜 Del siglo XIX a la vivienda colectiva

Hacia 1860, cuando la propiedad pertenecía a D. Romaguero, el predio tenía una alta densidad de ocupación y alojaba unidades comerciales, entre ellas una sastrería y un almacén mayorista, de acuerdo con el catastro Beare y los censos poblacionales de 1860–1870.

En 1925, José Blaquier reorganizó el inmueble como vivienda colectiva, con habitaciones independientes y patios comunes. Más tarde, en 1954, la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires adquirió la propiedad junto con los Altos de Elorriaga.

Desde entonces, el edificio tuvo distintos usos, entre ellos locales comerciales y un bodegón, hasta registrar una ocupación irregular a partir de la década de 1980.

Cómo se investiga el subsuelo del edificio

La investigación avanza por etapas. Primero se realiza un mapeo detallado de las estructuras detectadas en los cateos para confeccionar un plano arqueológico del predio. Las estructuras que lo permiten son excavadas de manera exhaustiva y los materiales recuperados reciben tareas de conservación preventiva.

Después de su estabilización, las piezas son resguardadas en dependencias de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico. El análisis estratigráfico busca reconstruir las distintas etapas de ocupación y comprender cómo fue transformándose el sitio.

Una vez finalizadas las tareas de rescate arqueológico, está previsto comenzar la restauración integral del conjunto edilicio. La Casa Blaquier suma así una nueva etapa de investigación sobre un inmueble que conserva registros de distintas épocas de Buenos Aires.