3 de julio de 2026

La Usina del Arte: de antigua central eléctrica a gran espacio cultural de La Boca

El edificio, inaugurado en etapas desde 1916, fue recuperado para albergar salas de música, muestras y actividades artísticas en uno de los íconos arquitectónicos de la Ciudad.

🎭 Un “palacio de la luz” frente al Riachuelo

La Usina del Arte es uno de los edificios más reconocibles de La Boca. Su historia comenzó a principios del siglo XX, cuando funcionaba como sede de la Ítalo Argentina de Electricidad, dentro de una construcción diseñada por el arquitecto italiano Giovanni Chiogna.

El proyecto fue pensado con una estética industrial propia de la época y se levantó por etapas. La primera construcción fue el cuerpo edilicio ubicado sobre Pedro de Mendoza y Pérez Galdós, inaugurado en 1916.

Ese edificio rectangular incluía dos grandes naves paralelas: una destinada a calderas, donde hoy funciona el auditorio sinfónico, y otra para turbinas, actual Nave Mayor. Con el paso de los años, la estructura fue ampliada hasta alcanzar la forma que conserva actualmente.

En una etapa posterior se construyó un segundo edificio, más angosto y pequeño, con una torre de techo de tejas a cuatro aguas. Ambos cuerpos quedaron separados por una calle interior que todavía forma parte de la circulación del complejo.

📍 La torre-reloj y un edificio con identidad propia

La extensión de la nave de generación llegó hasta la calle Caffarena y terminó de definir el conjunto. En la esquina con Pedro de Mendoza se formó un gran atrio de acceso, conocido como “patio de honor”, acompañado por una torre-reloj y una escalera artística que datan de 1926.

La construcción tiene reminiscencias de un palacio florentino y marcó un hito en el paisaje urbano por su escala, monumentalidad y color. Con el tiempo, pasó de ser una planta industrial a convertirse en un espacio ligado a la cultura y al patrimonio de la Ciudad.

La recuperación del edificio atravesó distintas gestiones y tuvo como desafío transformar una antigua usina de comienzos del siglo XX en un complejo artístico con nuevas funciones, sin perder los elementos que recuerdan su pasado industrial.

Durante la restauración, se trabajó sobre fachadas, carpinterías, molduras, cubiertas metálicas, estructuras de hormigón y cerchas. La intervención también incluyó tareas para acondicionar acústicamente las salas destinadas a la música.

🎼 Salas, muestras y nuevas actividades culturales

La nave principal fue destinada a las salas de música. La Sala Sinfónica tiene capacidad para 1.200 espectadores y está organizada en tres niveles de plateas, con resonadores, difusores, madera de guatambú, revestimientos especiales y un reflector pensado para lograr condiciones acústicas adecuadas.

El complejo también cuenta con una Sala de Cámara de 280 butacas y un microcine. Estas instalaciones se suman a los espacios destinados a muestras y actividades artísticas que funcionan en otras áreas del edificio.

El foyer es el punto central de distribución de la Usina. Su cubierta de vidrio permite el ingreso de luz natural sobre los muros laterales de ladrillo a la vista y conserva incrustaciones metálicas que remiten a la antigua función industrial del lugar.

Durante la recuperación, la superficie total del edificio se duplicó hasta alcanzar los 15.000 metros cuadrados. En la planta baja del segundo cuerpo se instaló una sala de exposiciones y la planta alta quedó preparada para desarrollar múltiples actividades culturales.