El Museo restauró ejemplares de aves autóctonas de distintas regiones del país

El Museo restauró ejemplares de aves autóctonas de distintas regiones del país

El equipo de conservación realizó tareas de limpieza y puesta en valor sobre especies exhibidas en la Sala de Ciencias Naturales «Ángel Gallardo».

🪶 Un trabajo para conservar el patrimonio natural

Diversos ejemplares de aves autóctonas fueron sometidos a un proceso de limpieza y restauración para mejorar su estado de conservación y presentación dentro del Museo.

Las piezas forman parte del amplio acervo que se exhibe en las vitrinas de la Sala de Ciencias Naturales «Ángel Gallardo».

En ese espacio, las especies se encuentran representadas dentro de los ambientes naturales que habitan en distintas regiones de la Argentina.

Primera etapa con aves del entorno marino

La intervención comenzó con ejemplares vinculados con ambientes marinos, entre ellos pelícanos, gaviotas y pingüinos.

Sobre estas piezas se realizó una limpieza en seco para retirar partículas y polvillo acumulados.

En algunos casos fue necesario aplicar un tratamiento acuoso debido a la presencia de restos de pintura sobre las plumas.

🎨 Restauración de cuerpos y bases

El trabajo no se limitó al plumaje, ya que también fueron intervenidas las bases sobre las que se encuentran montados los ejemplares.

En esos soportes se retiraron capas de pintura y, cuando el estado de conservación lo requirió, fueron reemplazados por bases nuevas.

La presencia de pintura en cuerpos, plumas y estructuras de apoyo fue una de las principales dificultades encontradas durante el proceso.

Otras especies incluidas en la puesta en valor

Después de completar la primera etapa, el equipo continuó con otras aves autóctonas, como albatros, saira arcoíris y mirlos.

Para trabajar sobre los ejemplares de mayor tamaño se utilizó una pinceleta plana especial.

Luego de la limpieza en seco, se aplicó alcohol isopropílico para completar el tratamiento de conservación.

🦅 El cóndor, la pieza más compleja

El cóndor fue el ejemplar de mayor tamaño y también uno de los más difíciles de intervenir.

Con las alas desplegadas mide 1,80 metros de largo por un metro de alto.

La limpieza requirió especial cuidado debido a la inestabilidad de sus plumas y a las dimensiones de la pieza.

Una saracura del tamaño de una mano

En el extremo opuesto se encontraba la saracura, el ejemplar más pequeño de los intervenidos.

La pieza no llega a medir 10 centímetros y su tamaño es similar al de la palma de una mano.

Sus reducidas dimensiones también exigieron precisión para retirar la suciedad y los restos de pintura sin afectar su estructura.

🏛️ Regreso a las vitrinas del Museo

Una vez finalizadas las tareas, los ejemplares fueron colocados nuevamente en las vitrinas de la sala.

La organización se realizó según las regiones geográficas del país en las que cada especie habita naturalmente.

Quienes deseen visitar el Museo pueden solicitar información a través del correo visitas.museobernasconi@bue.edu.ar.