La violencia digital empuja a muchas mujeres a callarse y reducir su presencia en redes

La violencia digital empuja a muchas mujeres a callarse y reducir su presencia en redes

Los ataques en línea afectan la salud mental, la seguridad y la libertad de expresión, con especial impacto sobre mujeres, disidencias y periodistas.

Una agresión que trasciende las pantallas

La violencia de género digital no termina cuando se apaga el celular o se cierra una red social. Sus consecuencias alcanzan la vida cotidiana, modifican la forma de comunicarse y pueden llevar a quienes la sufren a retirarse de los espacios digitales.

Esta forma de agresión busca intimidar, silenciar y limitar la participación de mujeres y disidencias mediante amenazas, hostigamiento, control y difusión de contenidos sin consentimiento.

Según datos del informe “La violencia digital necesita justicia”, publicado en 2024 por el Fondo de Población de las Naciones Unidas en Argentina, una de cada tres mujeres del país atravesó una situación de violencia de género digital.

El mismo relevamiento indica que el 59% recibió mensajes sexuales o misóginos, mientras que el 70% cambió su manera de utilizar las plataformas después de sufrir abuso o acoso.

El miedo también modifica lo que se publica

La presión que generan los ataques tiene efectos concretos sobre la libertad de expresión. Un 36% de las mujeres consultadas dejó de publicar o compartir determinados temas por temor a nuevas agresiones.

Entre las modalidades más frecuentes aparecen el ciberacoso, la difusión de contenido íntimo sin autorización, la suplantación de identidad y las amenazas de violencia física o sexual.

También se registran situaciones de monitoreo, vigilancia y control en línea, además de robos de identidad y discursos de odio dirigidos contra quienes participan en espacios digitales.

Las periodistas, entre las más expuestas

El informe “Muteadas: violencia digital contra periodistas”, publicado en 2024 por Amnistía Internacional Argentina, muestra un escenario especialmente grave para quienes trabajan en medios de comunicación.

El 63,5% de las periodistas encuestadas afirmó haber sufrido violencia de género digital durante los últimos seis años.

Dentro de ese grupo, el 98,3% recibió agresiones o insultos aislados, el 85,6% atravesó hostigamiento o trolleo y el 45,9% enfrentó acoso sexual o amenazas de violencia sexual.

Además, un 44% recibió amenazas de violencia física. Los testimonios relevados muestran que muchas víctimas borraron publicaciones, bloquearon cuentas o redujeron su exposición por miedo a nuevos ataques.

Las plataformas donde se concentran las agresiones

X e Instagram aparecen como los principales espacios donde se producen estos hechos. La primera concentra el 56,6% de los casos informados y la segunda alcanza el 54,3%.

También se registran situaciones en Facebook, WhatsApp, Telegram y portales digitales. Gran parte de los ataques proviene de cuentas anónimas creadas para hostigar.

Aunque las plataformas disponen de herramientas para realizar denuncias, todavía enfrentan dificultades para prevenir las agresiones y responder de manera eficaz ante los casos reportados.

Cómo actuar y conservar las pruebas

Ante un ataque, se recomienda no eliminar los mensajes ni reportar inmediatamente las cuentas antes de conservar la evidencia disponible.

Es importante reunir capturas de pantalla, enlaces y otros registros que permitan acreditar lo ocurrido, y guardarlos de una manera segura.

Con las pruebas preservadas, la situación puede denunciarse ante organismos oficiales. También se aconseja buscar apoyo en personas cercanas y en organizaciones especializadas.

Las consultas pueden enviarse a ciberseguridad@ba-csirt.gob.ar o realizarse por mensaje privado a través de sus redes.