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La nueva plaza Houssay: del cemento de los militares a un espacio más verde y un patio de comidas subterráneo

Durante décadas la Plaza Houssay fue un emblema de las plazas de hormigón. Esas que pensaron los militares bajo la dictadura: secas, con bancos, piso y juegos de cemento, caminos estrechos y desniveles. Diseñadas bajo la premisa represiva de que todo espacio común es peligroso, con una estructura que separaba más de lo que unía. Ahora, este espacio está a punto de estrenar una renovación, ideada apenas un año después de la última puesta en valor.

El espacio, delimitado por la avenida Córdoba y las calles Junín, Paraguay y Uriburu, estuvo cerrado durante un año y cuatro meses. Máquinas y grúas asomaban por detrás de las vallas amarillas, pero poco se podía ver sobre lo que se estaba haciendo. El mayor cambio ocurrió nivel subterráneo. Y ya está todo casi terminado, por lo que en los próximos días la plaza Houssay va a ser reinaugurada.

Bajo la tierra se crearon dos pisos. En el primero hay cuatro salas de cine, un acceso nuevo al subte D, salones de estudio y locales de comida que estarán abiertos hasta las 23. También patios abiertos que aportan luz natural. Mientras que en el segundo subsuelo se mantiene parte de una anterior playa de estacionamiento, ahora con lugar para 600 autos.

Hubo trabajos también a nivel de la calle. Cerca de Paraguay, se sumó un anillo verde parquizado sobre el que se pusieron postas aeróbicas. Del lado de Uriburu, está el patio de juegos. Del lado de Córdoba, una barranca con escaleras que conducen a los subsuelos.

También se sumó un anillo con postas aeróbicas. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Entre otras tareas complementarias también se renovaron caminos para, en especial, asegurar que el recorrido diagonal sea más cómodo y directo. También se instaló nueva iluminación.

Junto a la iglesia San Lucas sigue lo que el Gobierno porteño llamó “Campus BA”, un espacio de servicios que se inauguró en 2015 e incluyó un aumento en un 50% del área verde, conexión wi-fi y la construcción de canchas de fútbol y de básquet y un skatepark.

Aquellos trabajos llevaron cinco meses y a un año de la reapertura de la plaza, en mayo de 2016, la Legislatura porteña aprobó un proyecto que habilitó nuevas obras que culminaron este jueves.

La inversión fue privada, estuvo a cargo de Lamp Investments. Según trascendió pagó $ 76.789.664. La empresa tiene la concesión de la plaza por 30 años y, a cambio, debe pagarle a la Ciudad un canon mensual inicial de $ 400.000.

Por la plaza pasan unas 170.000 personas por día. En ese terreno se levantó el primer Hospital de Clínicas y tras su demolición, en 1975, quedó liberado como espacio verde. Su nombre es en homenaje al primer Nobel de Medicina Bernardo Houssay.

En 1980 fue inaugurada formalmente como plaza por la última dictadura militar, que en el diseño priorizó el cemento y los caminos estrechos. Hasta 2015 estaba descuidada y sucia. Los cientos de miles de estudiantes de las facultades de los alrededores -Medicina, Económicas, Odontología y Sociales- no la usaban como lugar de referencia. Además la zona era un foco histórico de inseguridad. Con las obras, ahora el Gobierno porteño pretende modificar esa situación.

 

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