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Por el aumento de casos en las villas, empezarán a hacer hisopados en la 31 y en un barrio de Quilmes

Usarán unidades móviles sanitarias y el objetivo es repetir los testeos en otros asentamientos de todo el país. Sólo en los barrios populares de la Ciudad hay 223 contagios confirmados.

En los barrios vulnerables, en donde los servicios públicos llegan de manera intermitente y precaria, los vecinos se encuentran frente a una paradoja: cómo sostener la cuarentena en sus casas cuando, por el momento, la fórmula para mantener alejado al virus continúa siendo el “aislamiento social preventivo y obligatorio”. Y pese al esfuerzo que hacen muchas familias, el virus ingresó a los barrios y esto genera mucha preocupación no solo entre los vecinos, sino también en las organizaciones barriales y el gobierno local. Hasta el momento, en territorio porteño y según la información provista por el la Ciudad, se llevan registrados 223 casos positivos de coronavirus y dos muertes. Por eso, a partir de mañana se activará un operativo que incluirá hisopados a personas que hayan tenido contacto estrecho con los infectados y además padezcan síntomas.

Los gobiernos de Nación y Ciudad harán el operativo en conjunto. La misma mecánica se aplicará en el barrio La Paz, de Quilmes, donde también participará el Gobierno de la Provincia y la municipalidad local. Tanto fuentes de la Ciudad, como de Presidencia, aclararon que se trata de los test denominados PCR, que son los que sirven para diagnosticar la enfermedad. Además, aseguraron que primero se buscarán casos de contacto estrecho con infectados que tengan síntomas. Y luego continuará la investigación para detectar más personas que puedan estar contagiadas. Si se considera que tuvieron vínculos a través de los cuales pueden haberse contagiado, también se los testeara.

El operativo DETeCTAr contará además con unidades móviles sanitarias. El objetivo es la “detección precoz”, por lo que estiman que los resultados de las pruebas estarán en 24 horas. Además, buscan ampliarlo al resto de los barrios vulnerables del país.

En la Capital, las villas 31 y 1.11.14 continúan siendo las más afectadas por la situación. Según confirmó la Ciudad, en el barrio de Retiro hay 133 casos confirmados, mientras que en Flores, serían 67. La distribución de casos en barrios vulnerables se completa con tres que se detectaron en el Barrio Ramón Carrillo; dos en Ciudad Oculta; dos en la Villa 20; uno en Barrio Fátima; uno en la 21-24; uno en Rodrigo Bueno; uno en Piletones; otro en el Barrio Mitre y otros once vecinos que viven en barrios vulnerables pero eligen no decir en cuál.

Y existen otros 75 casos sospechosos, que se encuentran en estudio por el equipo de Epidemiología del Ministerio de Salud.

La muerte de dos personas y los contagios que se están conociendo, interpelan a los vecinos de los barrios populares. Por un lado, porque las condiciones que impone el aislamiento son inviables. Aún en casas de material, la norma es la humedad y la falta de ventilación; además, la enorme mayoría de los hogares son multigeneracionales. Y por otro lado, la precariedad laboral, que sumerge a todos en un panorama más complejo aún del que transitan habitualmente. De hecho, los comedores en algunos barrios casi duplicaron su concurrencia. Y por ejemplo, en la villa 1.11.14, se montaron comedores de emergencia para las cenas. Lo cierto es que nunca antes habían sido necesarios.

En estos días, los barrios están atravesados además por diferentes preocupaciones. El agua potables es una de ellas: “Ocho días sin agua. Esta es la situación en nuestra casa. Estamos tratando de encontrar una solución, mientras la Ciudad nos dice que tenemos que lavarnos las manos y mantener la higiene. Además, esta situación nos obliga a salir permanentemente a buscar agua. No sabemos cómo hacer para que las autoridades entiendan que no podemos vivir de esta manera, y además con la preocupación, convivimos con el miedo y el terror de no tener agua y que los contagios sigan creciendo”, contó Ramona, vecina de la manzana 35 del barrio de Retiro. Aquí los vecinos están muy disconformes con la presencia de la Secretaría de Integración Urbana y Social, un organismo creado ad hoc para las obras de urbanización en la villa.

La respuesta del Gobierno porteño fue que, tras un bajón de presión por un desperfecto en la planta San Martín de Aysa, ocurrido el 26 de abril, se brindó asistencia, junto con la empresa, con abastecimiento a través de camiones.

Este operativo, según las fuentes, contó con 6 camiones de 8.000 litros de capacidad y 2 motos de 500 litros. A esto se sumaron camiones de la empresa AySA, de 30.000 litros.

“Se repartieron 303.000 litros de agua por día, incluyendo todos los camiones y motos que realizaron varios viajes por día”, informaron, y agregaron que este domingo se verificó que la presión con la que llegaba el agua hasta el barrio era la necesaria para abastecerlo. Sin embargo, según los vecinos los problemas persisten.

Con particularidades, cada barrio tiene sus dinámicas y situaciones que quedaron en suspenso con la aparición de esta pandemia. Ocurre también en el playón de Chacarita y en la Villa Rodrigo Bueno de Puerto Madero, en donde los vecinos habían comenzado un proceso de mudanza a las nuevas viviendas construidas por el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC). Esas mudanzas están frenadas, igual que los créditos que habían comenzado a pagar los que sí lograron mudarse.

En la Rodrigo Bueno, en un día de lluvias como este lunes, la angustia está centrada especialmente en los vecinos que aún siguen viviendo debajo de la cota del río y que tienen sus casas montadas sobre palafitos. Con ironía, un delegado informo que “a esas familias, que viven a dos centímetros del río y se les inunda la casilla cuando caen dos gotas de lluvia, la Ciudad les hizo llegar alcohol en gel”.

El crecimiento de los casos en barrios populares está dentro de la agenda de la política. Desde el Frente de Todos, la legisladora Laura Velasco, entiende que “los recursos están, pero la respuesta del gobierno porteño viene siendo muy ineficaz y muy lenta. Queremos ser propositivos, las organizaciones populares se ponen al hombro las tareas de asistencia desde los Comités de Crisis y hay que salir a pedir donaciones de lavandina porque ni eso llega. Varios días sin agua en Villa 31 en este contexto es directamente inmoral y la principal causa del crecimiento exponencial de los contagios”, evaluó la legisladora.

Desde los ministerios de Desarrollo Humano y Hábitat y de Salud se coordinan una serie de acciones enfocadas a los barrios populares. Entre otras cosas, junto a las parroquias y clubes de barrios, se acondicionaron espacios para que los adultos mayores se trasladen y pasen el aislamiento en mejores condiciones sanitarias; también se puso en marcha una campaña de comunicación y concientización; refuerzo de comida, viandas y bolsones en comedores, merenderos y centros de primera infancia; y finalmente, operativos de limpieza en calles, pasillos e incluso en viviendas.

 

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