Levantar la caca del perro: un hábito clave para cuidar veredas, plazas y parques
La recomendación es llevar siempre bolsitas durante el paseo y desechar las heces únicamente en los contenedores negros o grises, no en los cestos papeleros.
🐾 Qué hacer después del paseo
Cada vez que una persona sale a pasear con su perro, debe levantar sus heces con una bolsita y arrojarlas dentro del contenedor negro o gris. La indicación apunta a evitar que queden residuos en veredas, parques y plazas de la Ciudad.
La presencia de heces caninas en el espacio público es uno de los problemas vinculados a la limpieza urbana. Además de generar mal olor, puede provocar contaminación y representar riesgos para la salud de las personas y de otros animales.
Cuando no se levantan, también pueden quedar en zonas de paso y ensuciar otras veredas si alguien las pisa. Según la información difundida, la limpieza de las veredas corresponde al frentista, por lo que el cuidado cotidiano depende en gran parte de quienes pasean a sus mascotas.
El consejo práctico es simple: salir con bolsitas, juntar las heces y llevarlas hasta un contenedor. Tirarlas en un cesto papelero es un error frecuente, ya que esos recipientes se vacían y limpian de manera manual.
⚠️ Por qué no deben quedar en la calle
Las heces de perro no desaparecen solas ni funcionan como abono. Tampoco se compostan y no es obligación de los barrenderos juntarlas. Cuando permanecen en la vía pública, pueden afectar la limpieza y las condiciones de uso de los espacios compartidos.
Luego de 24 horas sin ser levantadas, el sol puede solidificarlas y convertirlas en polvo. Ese material puede incorporarse al aire y convertirse en un posible transmisor de enfermedades, especialmente en lugares donde juegan chicos o circulan otros animales.
La lluvia y la humedad también pueden disolver los residuos y contaminar el agua. Por eso, la recomendación es no dejar las heces en la calle ni en los espacios verdes, aunque parezcan zonas alejadas de la circulación habitual.
La descomposición de estos residuos también puede liberar partículas al aire. Levantarlas durante el paseo ayuda a evitar que permanezcan en el suelo y se acumulen en sectores de uso diario por vecinos, visitantes y mascotas.
Una responsabilidad cotidiana en la Ciudad
Según datos de la Asociación de Protección Ambiental (APRA), en la Ciudad de Buenos Aires hay un millón de mascotas. Más de la mitad son perros y generan alrededor de 70 toneladas de heces caninas por día.
La dimensión de esa cifra muestra por qué el hábito de llevar bolsitas y usar los contenedores es importante en la vida cotidiana de cada barrio. No se trata de dejar el residuo en cualquier lugar, sino de disponerlo correctamente después de cada paseo.
Antes de salir con el perro, conviene revisar que haya bolsitas disponibles. Al regresar, las heces deben ir al contenedor negro o gris y no a los cestos papeleros, para evitar que el personal tenga que manipular esos residuos durante su vaciado.
