Banchero y la memoria de una Boca que cambió

Banchero y la memoria de una Boca que cambió

El nieto del fundador de la histórica pizzería recordó cómo era la vida del barrio entre los años 30 y 60, los días de fútbol, los carnavales, las cantinas y las transformaciones que llegaron después.

🍕 Una pizzería ligada a varias generaciones

La historia familiar de Banchero comenzó el 28 de marzo de 1932, cuando Juan abrió el negocio junto a sus hijos Agustín y Antonio. Su nieto recuerda a aquel fundador como un hombre cercano al ambiente artístico de la época y amigo de figuras como Filiberto, Quinquela y Tomás Simari.

Durante muchos años el local fue más pequeño y detrás funcionaba el recordado Rancho Banchero. Allí se celebraron campeonatos de Boca y los 25 años de la gira europea del ‘25, además de recibir a distintas personalidades que pasaban por el barrio.

Entre los nombres que aparecen en la memoria familiar están Tita Merello y Eva Duarte. También se recuerda a Víctor Molina, primer presidente de la República de la Boca, quien desde la fundación del Rancho Banchero, en 1933, realizaba allí sus cenas.

⚽ Fútbol, carnavales y cinco hornos encendidos

En los años ‘50, los partidos de Boca transformaban por completo el movimiento de la pizzería. Según el testimonio, el lugar llegaba a llenarse al punto de tener que cerrar las puertas, una situación que también se repetía durante los carnavales.

En esas jornadas llegaron a trabajar cinco hornos. La oferta estaba concentrada en fugazeta con queso, fugaza, muzzarella, fainá y la Banchero con anchoa. Durante el verano, el Rancho llegó a contar con 23 mozos.

El entorno también tenía una intensa vida comercial y cultural. Frente al local estaba el Cine y café Dante, mientras que en las cercanías funcionaban Bonafide, la pizzería Tunín de La Boca y el Paulista.

🎶 Los años ‘60 y la vida entre cantinas

Para el nieto del fundador, los años ‘60 fueron la etapa más linda del barrio. Recuerda que había más de diez cantinas y que los amigos se reunían habitualmente sin necesidad de irse a otros puntos de la Ciudad.

En aquellas salidas escuchó a Domenico Modugno y conoció a Vittorio Gassman cuando filmó Un italiano en Argentina. También menciona la milonga del Darling, en Brasil 50, las visitas a la cancha de Boca y los cruces en bote para ir a ver a San Telmo.

La sensación que transmite su relato es la de un barrio donde gran parte de los vecinos se conocían y compartían espacios cotidianos, entre pizzerías, cantinas, fútbol, música y encuentros de amigos.

Una transformación que marcó al barrio

El testimonio ubica un cambio profundo con la llegada de la dictadura militar. A partir de allí, recuerda una transformación rápida del barrio, seguida por la muerte de antiguos vecinos y el vaciamiento de conventillos que no fueron reciclados.

Después del ‘80, el relato suma la aparición de la droga y nuevas problemáticas sociales como otros factores que modificaron la vida cotidiana de La Boca.

A pesar de esa mirada crítica sobre los cambios, el nieto del fundador mantiene una expectativa sobre el futuro del barrio y destaca la cantidad de posibilidades que todavía encuentra en una zona ubicada, según sus propias palabras, a 30 cuadras del centro.