Brittain y el loteo que dio forma a La Boca
Las tierras bajas junto al Riachuelo pasaron de ser bañados poco valorados a convertirse, tras décadas de compras, caminos y subdivisiones, en parte central del crecimiento del barrio.
📍 De bañados casi abandonados a tierras disputadas
Mucho antes de que La Boca adquiriera su fisonomía barrial, buena parte de sus terrenos eran juncales, pantanos y zonas anegadizas cercanas al Riachuelo. A comienzos del siglo XVII, esas condiciones hacían que fueran consideradas tierras de escaso valor frente a las áreas más firmes ubicadas hacia Barracas y otros sectores del oeste.
Uno de los primeros propietarios vinculados con esos bañados fue Antonio del Pino, quien recibió tierras sobre ambas márgenes del Riachuelo en 1636. La propiedad pasó luego por distintas generaciones y terminó dividida entre descendientes de la familia y el Convento de Santo Domingo.
En octubre de 1789, tras discusiones y mensuras, se concretó una división entre el convento y la familia Gamboa. Mientras una parte quedó en manos familiares, los dominicos conservaron terrenos bajos próximos al río que durante años continuaron prácticamente sin aprovechamiento.
🚧 La llegada de James Brittain
El cambio comenzó a tomar otra dimensión cuando, el 5 de diciembre de 1817, el Convento de Santo Domingo vendió 120 cuadras cuadradas de esos bañados a James Brittain, comerciante inglés que en Buenos Aires utilizaba también el nombre Diego.
Brittain había llegado hacia 1809 y desarrolló una intensa actividad comercial. Participó en negocios de importación y exportación, fue consignatario de barcos y acumuló distintas propiedades. Después de comprar los terrenos de los dominicos, continuó sumando parcelas cercanas al Riachuelo y a las zonas más altas.
En 1818 incorporó una quinta ubicada en el paraje llamado la Boca y otros lotes adquiridos a Cayetano Soto y a descendientes de la familia Gamboa. Así pasó a concentrar una importante extensión de terrenos en una zona donde se alternaban las barrancas firmes con sectores pantanosos.
El camino que abrió una nueva conexión
En 1821, Brittain propuso al gobierno construir un camino desde la zona de la Pólvora de San Pedro hasta la boca del Riachuelo, acompañado por un muelle que facilitara las tareas de carga y descarga. Ese trazado corresponde a la actual avenida Almirante Brown.
El proyecto fue aprobado el 22 de noviembre de 1821. Brittain debía construir y conservar un camino de más de ocho varas de ancho y levantar un muelle preparado para que varias embarcaciones pudieran operar al mismo tiempo.
A cambio de la inversión, recibió autorización para cobrar derechos por el tránsito de carretas cargadas y por el uso del muelle. La concesión estaba prevista por treinta años, aunque más tarde fue cuestionada y finalmente cancelada por el gobierno.
A fines de 1829, Brittain regresó a Inglaterra. Murió el 12 de febrero de 1830 en Black Healt, dejando propiedades e inversiones en la Argentina, entre ellas los terrenos ubicados en la Boca del Riachuelo.
🏘️ Los loteos que consolidaron el poblamiento
Mientras los herederos permanecían en Gran Bretaña, el sector comenzó a poblarse con rapidez. A lo largo del Camino Nuevo se instalaron familias y comerciantes que ocuparon terrenos, abrieron calles y levantaron construcciones en parcelas que todavía pertenecían a los Brittain.
La situación llevó a los sucesores a viajar a Buenos Aires y acordar la venta de los terrenos a quienes ya los ocupaban. En 1857 y 1858, Jorge Alfredo y Diego Winter Brittain realizaron buena parte de los loteos ante la escribanía de Fernando Segade, proceso que continuó durante los años siguientes.
Entre los compradores aparecen Mariano Pastor, Manuel Pintos, Francisco Antonio Rodríguez, Juan Sendra, Francisco Brunazzo y Santiago Filiberto, padre del autor de Caminito, además de otros comerciantes y vecinos que fueron afincándose en el área.
La fuente ubica en ese fraccionamiento de 1857 y 1858 un momento decisivo para la formación del barrio: la regularización de quienes ya vivían allí favoreció un asentamiento estable y la aparición de construcciones de madera y chapa que durante años caracterizaron a La Boca.
