El Obelisco, el Planetario y otros edificios porteños apagaron sus luces por el ambiente

El Obelisco, el Planetario y otros edificios porteños apagaron sus luces por el ambiente

La Ciudad participó de La Hora del Planeta con un apagón simbólico de 60 minutos para visibilizar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

🌍 Una hora a oscuras en distintos puntos de la Ciudad

Durante una hora, varios de los espacios más reconocidos de Buenos Aires quedaron sin iluminación como parte de una acción ambiental que se replica en ciudades de todo el mundo.

La participación porteña se realizó el sábado entre las 20.30 y las 21.30, dentro de la campaña internacional conocida como La Hora del Planeta.

El objetivo del apagón fue llamar la atención sobre el cambio climático y la pérdida de biodiversidad mediante un gesto sencillo: mantener apagadas las luces durante 60 minutos.

📍 Los monumentos y edificios que se sumaron

La acción fue organizada en la Ciudad a través del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana.

Entre los lugares que quedaron sin iluminación estuvieron el Obelisco, el Planetario, el Puente de la Mujer y el Monumento de los Españoles.

También participaron la Usina del Arte y el Palacio Lezama, que se sumaron al apagón durante el horario previsto.

La propuesta no se limita a edificios públicos. También invita a apagar luces, aparatos eléctricos y dispositivos electrónicos en hogares y lugares de trabajo.

Qué representa La Hora del Planeta

La Hora del Planeta es una campaña mundial de concientización organizada por WWF, la Organización Mundial de Conservación.

En la Argentina, la iniciativa es impulsada por la Fundación Vida Silvestre Argentina y convoca a personas, gobiernos y empresas a realizar acciones vinculadas con el cuidado de la naturaleza.

En sus comienzos, la campaña estaba centrada únicamente en apagar las luces durante una hora. Con el tiempo, amplió su propuesta hacia hábitos cotidianos relacionados con la protección ambiental.

🌱 De un gesto simbólico a un movimiento global

La iniciativa nació en Sídney en 2007 como una forma de llamar la atención sobre el problema del cambio climático.

Desde entonces, el apagón simbólico se extendió y actualmente moviliza a millones de personas en casi 200 países.

La actividad se realiza una vez al año durante marzo y propone que el ahorro de energía durante esa hora funcione como una señal visible de compromiso ambiental.

El mensaje de la campaña también apunta a sostener pequeños cambios después del apagón y a incorporar acciones de cuidado en la vida diaria.

Una señal compartida desde Buenos Aires

El apagado de los monumentos porteños permitió que la Ciudad formara parte de una convocatoria internacional que utiliza lugares reconocibles para ampliar el alcance de su mensaje.

Durante esa hora, la oscuridad en puntos emblemáticos buscó poner en primer plano la necesidad de proteger la biodiversidad y actuar frente al cambio climático.