El retoño del Árbol de Guernica conserva su lugar en el corazón de la Ciudad
Plantado en 1919 frente a las avenidas Leandro N. Alem y Rivadavia, este roble forma parte del patrimonio verde y cultural porteño.
🌳 Un árbol con historia en pleno centro
En la Plazoleta “11 de junio de 1580”, ubicada entre la Avenida Leandro N. Alem y la Avenida Rivadavia, crece uno de los ejemplares históricos de la Ciudad: el retoño del Árbol de Guernica. Fue plantado el 11 de junio de 1919 y desde entonces integra el patrimonio verde y cultural porteño.
El árbol original del que proviene se encuentra en la Casa de Juntas de Guernica, en el País Vasco, España. Allí tiene un fuerte valor simbólico porque representa la justicia y las leyes, y es considerado un árbol sagrado dentro de la tradición vasca.
📍 El ejemplar porteño pertenece a la especie conocida comúnmente como roble. Su nombre científico es Quercus robur y forma parte de la familia de las fagáceas, un grupo de árboles de gran porte.
Sus hojas son grandes, simples y de forma ovada-lobulada. Es una especie que crece de manera natural en el Hemisferio Norte, aunque logró aclimatarse de forma positiva al entorno de Buenos Aires y convive con otras especies nativas y exóticas del arbolado urbano.
🍂 Un roble que cambia el paisaje según la estación
El roble es un árbol caducifolio, por lo que pierde sus hojas en determinada época del año. Antes de caer, el follaje aporta tonos ocres al paisaje urbano, mientras que durante primavera y verano se destaca por su color verde intenso.
Aunque está presente en la Ciudad, no se trata de una especie plantada de manera habitual. Según el último censo de arbolado realizado en 2017/2018, hay 398 ejemplares de Quercus robur dentro del arbolado público lineal porteño.
Además del retoño ubicado en la plazoleta del centro, esta especie puede encontrarse en distintos espacios verdes y avenidas de la Ciudad. Entre los puntos mencionados figuran la Plaza Irlanda en Caballito, el Parque de la Facultad de Agronomía, la Plaza Intendente Seeber en Palermo, la Avenida Carabobo en Flores y la Plaza Rubén Darío en Recoleta.
El cuidado de los árboles históricos
La conservación de árboles históricos incluye tareas de poda orientadas a mantener su salud, vitalidad y forma característica. Durante esos trabajos se retiran ramas muertas, enfermas o dañadas, además de aquellas que puedan representar un riesgo para la seguridad pública.
El objetivo es preservar el valor estético y cultural de estos ejemplares sin perder de vista su desarrollo natural. En el caso del retoño del Árbol de Guernica, su presencia también mantiene vivo un vínculo simbólico con la historia y la tradición del País Vasco.
